1. Debido a las circunstancias políticas coyunturales por las que atraviesa la Ciudad de Buenos Aires, se hace necesario formar una nueva fuerza política, que servirá para emprender el camino hacia la defensa de las instituciones en todas sus gamas, la ecología, el medio ambiente donde nos desarrollamos, y del hombre este quien en su calidad de persona susceptible de adquirir derechos y contraer obligaciones, posee, derechos esenciales reconocidos por nuestra Constitución Nacional, tales como el derecho a la vida, a alimentarse, a tener una vivienda digna, a gozar de una educación, de un trabajo, de un servicio asistencial de primera línea y gratuito, a vivir en un marco de seguridad, de igualdad de oportunidades para su desarrollo y en un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer la de las generaciones futuras.
2. La Ciudad de Buenos Aires, organizada en su debida forma, debe proteger a los ciudadanos de los efectos de las tendencias egoístas que llevan a los individuos y grupos organizados a posiciones ambiciosas de dominación y de satisfacciones personales en detrimento del medio ambiente, del hombre y del bien común, tanto en el ámbito nacional como en el internacional.
Nuestro pensamiento democrático, cree que el poder político debe ser la expresión de la voluntad popular, y que la participación de los ciudadanos en sus diferentes formas es el único camino para asegurar esta finalidad.
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